De hecho, el tema de los edificios "autosuficientes" y pensados bajo la premisa de la economía de recursos va ganando lugar en los concursos internacionales y esas consideraciones son muy tenidas en cuenta a la hora de evaluar.
La incorporación de cada vez más comodidades y funciones de seguridad a través de la domótica exige – paralelamente – una constante provisión energética a los edificios; pero este desafío no ha amedrentado a los profesionales de la construcción quienes día a día imaginan soluciones para que la tecnología y la economía energética puedan convivir sin excluirse mutuamente.
Los europeos con su incipiente conciencia ecológica son precursores en esta área, lo cual ya se ha puesto de manifiesto en novedosos edificios construídos en los últimos años.
Por caso, en Alemania el "Main Tower" es una torre modelo que se autoproclama edificio de baja energía. Cuenta con un sistema de energía geotermal enterrado a 50 metros bajo tierra, y una estación de energía termal en bloque que provee a todo el complejo de calefacción a través de 80.000 metros de cañerías de plástico, consumiendo sólo 75 KW por hora, por metro cuadrado.
Otro ejemplo es la casa central del Banco RWE, en Essen, concebida por el arquitecto Christoph Ingenhoven. Se trata de dos cilindros concéntricos de vidrio, separados por una cavidad anular (cuya amplitud varía) en el cual se ubican una serie de "modificadores climáticos" entre los que se incluyen plantas. Estas últimas, más allá de su función decorativa, sirven para oxigenar el aire y refrescar el interior. |
|